Me acuesto de madrugada siguiendo ideas en barcos de papel
Entre cada estiba voy desmembrando mis locuras
Deslumbrante y serena me acompaño en travesuras
Con la luna llena en mis pupilas tras tal tromba caída
Me transporto al océano de una silueta enardecida
Habiendo quedádose en el tiempo vuelve a recorrerme la piel
En suspiros de caramelos derritiendose en el puerto de tu fé.
Cierro los ojos y escucho el silencio, he vuelto.
Tu imagen se desvanece y el inmenso charco se sucumbe en un llanto
En tormentas que golpean relampagueando la ventana de mis actos
Vuelvo a oírte en mi interior de verano donde se hundió el barco
Una llamarada inherente que hace alusión a mi obseción por verte
Vociferando una verdad oculta que nadie parece comprender
Otra vez perdida en el navío de tu tan sútil forma de ser.